Caso de Éxito: Aislamiento de cubierta en Corella
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El propietario de esta vivienda unifamiliar construida en los 80 en Corella, se puso en contacto con nosotros debido a que no había manera de darle un mantenimiento en condiciones a la planta superior — congelación en invierno, arder en verano, lo de siempre en cubiertas de esa época. Fuimos a investigarlo, miramos el tejado tanto por fuera como por dentro, y confirmamos lo que ya nos temíamos: era como si la cubierta no tuviera aislamiento. Sumado a eso, había una cámara falsa entre lo que es el forjado y tuviese las tejas a la que se podía acceder sin mucho lío. Una vez visto aquello, ya sabíamos por donde empezar

Analizamos bien la estructura de la cubierta y vimos que sí, se podía entrar en esa cámara retirando algunas tejas de forma puntual. A partir de ahí propusimos lo que mejor encaja en estos casos: proyectar un manto continuo de 25 cm de lana de roca ROCKWOOL directamente sobre el suelo del desván, insuflado con nuestro equipo profesional.
Rapidez, eficacia y sin necesidad de entrar al interior de la vivienda. Exactamente como habíamos planeado.

Para poder trabajar, abrimos el tejado en puntos estratégicos, cuidando la cubierta en todo momento para poder recolocar las tejas después sin que se note nada. Protegimos los elementos exteriores y montamos una zona de trabajo segura, tanto para el equipo como para que el cliente no tuviese molestias mientras estábamos ahí.

Una vez que pudimos acceder, metimos nuestra manguera de insfulado dentro de la cámara de la cubierta. Conseguimos proyectar el manto de 25cm de lana de roca ROCKWOOL por encima del suelo del desván. Al no tener separación, ya sea por juntas o por cortes, la cobertura queda homogénea gracias a la lana de roca utilizada, por lo que cada rincón del tejado queda cubierto.
No es solo cuestión térmica: este tipo de aplicación también mejora el comportamiento acústico y aporta resistencia frente al fuego, algo que muchas veces se pasa por alto.

Una vez terminada la proyección, revisamos todo el trabajo realizado en lo que al apartado visual se refiere con la cámara termográfica. De esta manera nos aseguramos de que no quedaba nada por cubrir. Volvimos a colocar las tejas con sumo cuidado, manteniendo tanto la estanqueidad como el aspecto original del tejado. Todo este proceso en una sola jornada y sin que el cliente se diese cuenta de que habíamos estado allí.
Al final, en cubiertas de este tipo, lo que marca la diferencia entre un aislamiento que dura y uno que no es acceder bien a la cámara y proyectar sin dejar zonas sueltas.

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