Caso de Éxito: Aislamiento de ático en Zaragoza
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El propietario de un ático en Zaragoza se puso en contacto con nosotros porque no encontraba la manera de mantener su propiedad en buenas condiciones — en invierno era imposible calentar la vivienda, mientras que en verano se convierte prácticamente en un horno imposible de enfriar. Fuimos a hacer una revisión del lugar y lo que nos encontramos fue un caso mixto, lo cual no es del todo habitual: en unas estancias pudimos encontrar un falso techo de escayola, mientras que otras tenían el forjado literalmente a la vista, bajo lo que pudimos observar que era una cubierta plana. En resumen, dos problemas distintos bajo un mismo techo.

Con el análisis termográfico hecho y las cámaras ya revisadas, diseñamos un plan por zonas, en lugar de aplicar la misma solución a toda la vivienda. Para las fachadas, insuflado de lana de roca en la cámara de aire. Para los techos, dos intervenciones diferentes según hubiese o no falso techo — porque intentar resolver ambos casos de la misma forma no habría sido lo más eficiente, ahi cada zona necesitaba lo suyo.

Antes que nada, dimos prioridad a proteger el mobiliario y las superficies delicadas de la vivienda. En las zonas que tuvieran o pudiesen tener un falso techo, descontamos los focos y abrimos unas pequeñas perforaciones para poder insuflarlas. En la cubierta limpiamos y preparamos las pendientes adecuadamente para que las baldosas aislantes se colocaran sin tocar la evacuación del agua. Si se dejase a medias, luego aparecerían humedades.

En las fachadas insuflamos todo el aislamiento dentro de la cámara de aire mediante una serie taladros de acceso, haciendo así que el exterior de la vivienda no se viese afectado para nada.
En las zonas con falso techo aplicamos 20 cm de lana de roca ROCKWOOL ROCK InS, lo que hizo mejorar bastante toda la eficiencia energética sin tener que llegar a desmontar el techo entero.
En las zonas sin un falso techo o con el forjado expuesto, colocamos unas baldosas especiales: una capa inferior de 8 cm de XPS y otra superior de 3 cm de hormigón. Entrando directamente sobre la impermeabilización que ya había, respetando las pendientes originales, y logrando una doble función — aislamiento térmico y protección mecánica a la vez.

Con todo instalado, pasamos la cámara termográfica por toda la vivienda para confirmar que el aislamiento estaba bien distribuido en cada zona. La vivienda quedó totalmente limpia, sin restos de la obra. Y en solo 2 días de intervención — para lo que era el alcance del proyecto, un plazo muy ajustado — se notó una mejora drástica en el confort térmico, tanto en invierno como en verano.

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