Caso de Éxito: Aislamiento de edificio en Barcelona
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Hace poco terminamos un aislamiento insuflado en Barcelona. Era una comunidad de unas 96 viviendas, y aún así, lo que más nos sorprendió fue el plazo: un mes para toda la finca. Con esa cantidad de pisos, no es lo habitual.
Nos centramos en mejorar el comportamiento térmico de las fachadas rellenando la cámara de aire. Para ello usamos Lana Mineral Knauf, un material que funciona bien tanto a nivel térmico como a nivel acústico — lo cual es clave para edificios tan grandes, ya que no solo nos encargamos del frío, si no también del ruido.

Lo primero es hacer una revisión de toda la finca. Analizamos las cámaras de aire, a donde se dirige la energía de la vivienda o si encontramos algo que no esperamos.
En este caso, los cajones de persiana. Estos cajones se comportan como una ventana abierta de par en par, y eso es algo de lo que solo te puedes percatar si tienes a tu disposición una cámara termográfica.

Protegimos suelos, muebles, cualquier elemento decorativo de las estancias donde se iba a trabajar. Organizamos la intervención por fases, para no meternos en la vida diaria de 96 familias de golpe. Sin desmontar armarios grandes. Sin obra visible.

En un caso como este en el que hay tantas viviendas, planificar todo antes de empezar es clave. Avanzamos por fases para no perder el ritmo en ningún momento ya que el plazo era de un mes.
Uno de nuestros objetivos que marcamos al comienzo fue molestar con la obra lo mínimo posible. Como el sistema de insuflado nos permite trabajar sin tirar los tabiques, se pudo conseguir una operación silenciosa, por lo que la comunidad estaba muy agradecida con nuestro trabajo.
Saber coordinar tanto técnicos como operarios nos llevó a lograr el ritmo que habíamos propuesto, cumpliendo así con el plazo de las 4 semanas.

Tuvimos que las cámaras de aire de la fachada utilizando Lana Mineral Knauf insuflada. Aprovechamos el hueco ya existente, que no tenía obra estructural de ningún tipo. Además de la fachada, actuamos también sobre los cajones de persiana, instalando unos paneles termoacústicos. Suelen ser de los puntos más débiles de toda la envolvente — en este proyecto, así como en todos los que realizamos, lo comprobamos otra vez.
Al final, en un aislamiento insuflado de este tamaño, lo que marca la diferencia no es solo el material. Es la planificación por fases y mirar bien la vivienda antes de insuflar nada.

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