Aislamiento de Puentes Térmicos: ¿Por qué es tan importante para tu vivienda?

Uno de los problemas que más veo en las viviendas, o que al menos se nota a simple vista, es el de los puentes térmicos. No es algo estético, ni algo que salta a la vista en una visita rápida. Pero afecta al confort, a la factura de la luz, y con el tiempo hasta a la salud de quienes viven ahí, porque favorece tanto a la humedad como al moho.

Si durante el invierno notas frío incluso con la calefacción encendida, o por el contrario, en verano no consigues que la vivienda se quede fresca por mucho aire acondicionado que le metas: lo más probable es que tengas puentes térmicos sin aislar. Te cuento qué son, por qué aparecen y cómo se solucionan.

Qué es un puente térmico

Un puente térmico es un elemento que conecta el interior con el exterior de la vivienda de forma directa. Se tratan de pilares, vigas o cantos de forjado, los cuales normalmente son de hormigón, y que se quedaron sin aislar cuando se construyó el edificio.

Al ser puntos de alta conductividad dejan pasar la temperatura de fuera hacia dentro sin ningún tipo de filtro y eso baja la eficiencia energética de toda la vivienda de golpe. Pero ojo, esto no se queda solo ahí. Donde hay puente térmico suele aparecer condensación. Y donde hay condensación, tarde o temprano, habrá moho.

Por qué aparecen

Casi siempre por los mismos motivos:

  • Una planificación floja durante la construcción
  • Una ejecución del aislamiento que se quedó a medias en algún punto. 
  • Pilares y vigas sin aislar. 
  • Cantos de forjado que tocan el exterior directamente. 
  • Huecos alrededor de ventanas y puertas mal rematadas.

Qué pasa si no lo arreglas

Para empezar, el consumo es mayor, la vivienda necesita mucha más calefacción en invierno y, como es lógico, más aire acondicionado en verano solo para poder compensar lo que se pierde por esos puntos. Notarás también una temperatura irregular entre las habitaciones, así como zonas que siempre están más frías por mucho que subas el termostato. 

Además, a la larga, el vapor de agua se condensa sobre esas superficies frías, haciendo que aparezcan manchas, moho y ese olor a humedad que cuesta quitar de encima. 

Todo esto con el añadido de que pueden acabar dando problemas respiratorios a quienes viven en la casa, sobre todo si hay niños o gente mayor en la vivienda.

Cómo se aíslan

Aquí solo hay una regla clara: hay que forrar la zona con material aislante, sea como sea. Lo que cambia es por donde lo hagas.

Por el exterior, con un SATE, se puede cubrir toda la fachada de fuera. Funciona muy bien, pero conlleva una obra de cierta envergadura y un presupuesto que se dispara bastante más que la opción del interior.

Por el interior es lo que más solemos hacer nosotros con diferencia. Normalmente con un trasdosado de pladur con aislamiento incorporado, EPS, XPS o lana mineral según el caso, que deja la pared lisa y lista para pintar sin líos con la comunidad. 

También existen las planchas rígidas de porexpán, que están fijadas directamente a la pared y rematadas con una placa de yeso, aunque las usamos menos, todo sea dicho. 

Hay quien pregunta por pinturas térmicas o aislamientos líquidos y ahí somos bastante escépticos, los resultados suelen quedarse cortos y antes de meterte en eso hace falta un diagnóstico muy fino para saber si de verdad va a venir bien en tu caso.

Rotura de puente térmico

Cuando hablamos de una “rotura de puente térmico” nos referimos a esto exactamente. Al proceso de aislar ese punto para cortar la transmisión directa de temperatura entre dentro y fuera. Al fin y al cabo rompes el puente, literalmente. Así es como se acaban las pérdidas y la condensación que pueda estar asociada.

Cuándo merece la pena mirarlo

No hace falta esperar a nada en concreto, pero hay señales que lo dejan bastante claro: 

  • Condensación que vuelve una y otra vez en las mismas zonas. 
  • Diferencias de temperatura notables entre habitaciones. 
  • Manchas de humedad que no se van por mucho que ventiles. 
  • Que la factura de la luz ya no te cuadra con lo que gastas realmente en casa.

En Envolvia solemos encontrarnos estos casos sobre todo en viviendas de cierta antigüedad, sobre todo pisos con pilares que nunca se forraron bien en su día. Gracias a un buen diagnóstico técnico de por medio, la instalación se resuelve rápido y sin obra mayor. 

Si notas alguno de estos síntomas en tu vivienda, mejor no dejarlo pasar. Cuanto más tiempo pasa el puente térmico sin resolver más humedad acumula la zona y más caro sale arreglarlo después.

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